El crudo Brent cayó por debajo de los 90 dólares por barril después de que Irán y Omán avanzaran hacia un acuerdo para facilitar un tránsito más seguro por el estrecho de Ormuz. El movimiento alivió parte del temor inmediato del mercado a una interrupción prolongada en uno de los pasos energéticos más sensibles del mundo, en un contexto en el que Washington todavía evita, por ahora, sanciones secundarias amplias contra los socios comerciales de Teherán.
Irán y Omán plantean un corredor temporal y un plan conjunto de desminado
Irán y Omán informaron el martes, en una declaración conjunta, de que sus ministros de Exteriores abordaron un marco para crear un “corredor temporal conjunto de navegación” en el estrecho de Ormuz y poner en marcha un “proyecto conjunto de desminado”.
El comunicado añadió que continuarán las conversaciones técnicas con el objetivo de alcanzar más adelante un acuerdo sobre un corredor de navegación permanente y sobre la futura gestión del estrecho, incluidos mecanismos de intercambio de información, gestión del tráfico y servicios vinculados a la navegación y la seguridad.
El alcance de las conversaciones apunta a que el diálogo ya no se limita a una reapertura de corto plazo. Para navieras de petroleros, refinerías y operadores de energía que dependen de los flujos de crudo de Oriente Próximo, una ruta más estable por Ormuz tendría efectos directos sobre los fletes, los calendarios de entrega y la prima de riesgo geopolítico incorporada al precio del petróleo.
El tráfico sigue muy por debajo de los niveles habituales
Pese al tono más constructivo en el frente diplomático, la actividad real en el estrecho sigue contenida. Datos preliminares de Kpler mostraron que el martes solo cinco buques cargados con materias primas atravesaron Ormuz, frente a una media de 15 en los 10 días anteriores.
Antes de que estallara el conflicto con Irán, alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo pasaba habitualmente por el estrecho de Ormuz. Por eso, incluso una alteración parcial en esta vía suele trasladarse con rapidez a los mercados de crudo, productos refinados, transporte marítimo y seguros marítimos.
El recuento más reciente sugiere que la mejora del ánimo del mercado avanza más deprisa que la recuperación del tráfico físico. Si el corredor temporal acaba formalizándose, la atención se centrará en si los tránsitos repuntan con suficiente rapidez, algo que dependerá de la aplicación técnica, del avance del desminado y de la credibilidad de los dispositivos de seguridad marítima.
El petróleo amplía las caídas al reducirse la prima de riesgo
Tras la declaración de Irán y Omán, el petróleo profundizó las pérdidas acumuladas desde comienzos de semana. El Brent, referencia internacional, cayó durante la noche por debajo de los 90 dólares por barril, reflejando una revisión del mercado sobre la magnitud y duración potencial de cualquier interrupción del suministro a través de Ormuz.
Uno de los cambios clave de esta semana ha sido el enfriamiento de las expectativas de una nueva escalada militar. Si parte del tráfico marítimo se restablece en el estrecho, la prima geopolítica añadida durante el conflicto podría seguir desinflándose, sobre todo si los operadores empiezan a descontar una normalización del tránsito y posibles avances hacia un alto el fuego.
Las señales de Washington calman al mercado, pero el alto el fuego no está confirmado
Otro factor que ha pesado sobre el crudo es la decisión de Estados Unidos de comenzar a enviar de vuelta personal diplomático a países del Golfo, un movimiento que el mercado ha interpretado como una señal de que Washington no anticipa por ahora una reanudación rápida de la escalada.
Al mismo tiempo, el medio ruso RIA Novosti informó a última hora del martes de que Estados Unidos e Irán podrían anunciar en los próximos días un nuevo acuerdo de alto el fuego, con disposiciones sobre la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. La información citó fuentes iraníes y paquistaníes, pero no ha sido verificada de forma independiente y la Casa Blanca no ha hecho comentarios.
Para el mercado, la relevancia de un eventual alto el fuego no se limita al titular. La cuestión de fondo es si la navegación contaría con garantías de seguridad realmente aplicables. Sin términos formales, mecanismos de supervisión o coordinación marítima, los mercados de petróleo y transporte podrían seguir registrando oscilaciones bruscas ante cualquier nuevo incidente.
Bessent amenaza con más presión, pero las sanciones secundarias amplias siguen en pausa
Antes de estas últimas señales de desescalada diplomática y marítima, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó el lunes que Washington lanzaría un “Día D económico” contra el régimen iraní y amenazó con ampliar la presión a los “respaldos” y socios comerciales de Teherán para restringir aún más su economía. Las medidas alcanzaron a 60 personas, entidades y buques.
Por el momento, sin embargo, Estados Unidos no ha aplicado el tipo de sanciones secundarias generalizadas sobre otros países que tendría consecuencias más amplias para el mercado. Un punto especialmente seguido por los operadores es que Washington no ha adoptado medidas de gran alcance contra instituciones financieras chinas sospechosas de facilitar comercio petrolero vinculado a Irán.
Bessent dijo el lunes: “¿Por qué iba a hacer saltar por los aires el sistema financiero global? Creemos que es importante calibrar primero los tiempos y dar a las partes implicadas un periodo de corrección, pero deben saber que la actuación será muy rápida y que hablamos en serio”.
Sus palabras indican que Estados Unidos mantiene sobre la mesa la opción de una presión económica más dura, pero de momento actúa con contención. Para el comercio energético, la financiación del transporte marítimo, la liquidación en dólares y los compradores asiáticos, ese enfoque de advertencia previa reduce la probabilidad inmediata de un choque financiero más amplio y ayuda a explicar por qué el petróleo ha devuelto parte de sus recientes avances.
China sigue siendo clave para el futuro del crudo iraní
China compra alrededor del 90% del crudo de Irán, lo que la convierte en uno de los destinos más importantes para las exportaciones iraníes. Por eso, el mercado sigue muy pendiente de si Estados Unidos ampliará la presión económica a los países que continúan comerciando con Teherán, en especial a empresas chinas y a los canales financieros vinculados al comercio de petróleo.
Un portavoz del Ministerio de Exteriores de China dijo el martes que, si Estados Unidos amplía la presión sobre países que mantienen intercambios comerciales con Teherán, China “tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente sus derechos e intereses legítimos”.
En la práctica, la mejora del sentimiento ligada a las conversaciones sobre Ormuz no resuelve el pulso más amplio sobre los flujos de crudo iraní, la compensación en dólares, el apoyo al transporte marítimo y las sanciones financieras. En el corto plazo, el mercado sigue pendiente de tres cuestiones: si Irán y Omán logran convertir el corredor temporal en un mecanismo operativo, si el tráfico por Ormuz continúa recuperándose y si Estados Unidos termina extendiendo las sanciones secundarias a grandes socios comerciales e instituciones financieras.